Un colectivo, un hábitat para la poesía y otras expresiones de la palabra en la diversidad literaria dirigido por Francisco Garzaro.

Mesa de Poesía publica a colaboradores y colaboradoras más o menos permanentes e incluye con frecuencia a poetas invitados. Incluye una pequeña galería fotográfica. Cuenta también con una sección de Narrativa breve, artículos y otras expresiones de la palabra. Para ir a esa sección simplemente utilice el vínculo que con tal propósito está localizado en la parte superior derecha de nuestra portada. Para volver a la página de inicio localice el vínculo correspondiente en la sección antes mencionada.

Esperamos que su encuentro con la poesía en nuestra revista-blog sea de su agrado.

Mesa de Poesía en el ciberespacio y desde Latinoamérica para el mundo.

17 de noviembre de 2017

Francisco Garzaro,
Guatemala


(En el 498 aniversario de fundación de la ciudad de La Habana)



Elogio de La Habana
(Marzo de 2008)

I

Melodías de viento acarician el puerto
resuena la mar en espuma,
La Habana no duerme, descansa,
-dicen-
sólo escucha el danzón.

Cavilan los viejos la esquina de noche
dormitan las calles de dominó;
es Habana Centro otrora elegante
cuando el imperio abrazaba su mar.

Hoy sólo medio cierra los ojos La Habana
destella el Caribe en su faz;
pregunta al malecón en abril por su amor,
responde la brisa, el mar, el mar.

Habana Vieja
mira
al turquesa mar;
que si Martí que si el Ché
que si Camilo
que si Fidel;
el invierno es joven cubano
porque llueve en abril;
canta el mar, levanta a La Habana al despuntar el día,
llueve en Cuba en bolero la luna,
llueve el sol en motivos de son.

II

Si Martí no murió en prisión
vivió por Cuba y el mar,
de un tiro cayó Martí
en pelea por Cuba y la mar;
asegurar puede
La Habana esta verdad
que Martí por Cuba y su mar
ofrendó bravío la vida.

Olor a mar perfuma a La Habana que vio preso a Martí,
que vio preso a Martí la vieja Habana
que si verde que si azul que si turquesa viste el cubano mar,
que vio preso a Martí en la Habana vieja.

Largas calles camino incansable, curioso, sediento
anchas, anchas, las calles por toda La Habana
bullicio, música, sonrisa
gracia cubana
la nota es blanca y es negra,
blanquinegra la gente cubana
que vi en las calles de la hermosa Habana.

Qué difícil es cantar cuán linda es esta ciudad
el sentimiento oprime
apaga la garganta
es asombro y puro gusto;
el flautín, el piano, el contrabajo
el laúd, el tres...
mas algo hay que plantear
para cantar esta belleza cubana.

III

Enorme urna cristalina guarda al Granma singular
ése llegado del mar parte de la vida cubana;
no lejos tras el adiós del sol
a las nueve resuena el cañón
junto al gran ojo erguido de piedra
por el que mira La Habana.

Como se ve esta ciudad salina
tendida en su amante horizonte;
al dormir la tarde en celajes es beso de espuma,
y es mujer esbelta que brilla en tus ojos
su lecho de luces.

Ella abraza tu mirar, no puedes alejarte;
...volveré -pronuncias,
volveré a La Habana más luego que tarde,
porque al estrechar tu ser
al rozar tu piel esta ciudad baluarte,
no habrá nada tan grande para olvidarla,
ni urbe imperial ni esplendor que valga
pues ella vive tranquila en tu memoria, te abraza,
besa tu pensamiento y repite siempre cálida su llamada
¡ven! -pronuncia en alto la revolucionaria Habana,
y vas de nuevo contento a sus plazas,
a sus bullicios, a su esquina caliente.

IV

Qué diferencia entre la una y la otra
entre nuestra Habana fraternal, rebelde,
y otra llamada Little Havana,
cuasi barrio cubano a medias cubano-americano
esa pequeña, esa agresiva, esa altisonante burbuja;
nada que ver sólo culto al oro,
comprar, comprar, tener, tener
una rara manera de sentirse seguro
en esa falsa alegría prestada
hermanos vestidos de yanquis.

Pero en La Habana la que respiro la que camino,
por toda La Habana miras a Martí
en sus cielos en sus plazas en su mar;
qué dignidad martiana repetida entre la gente:
ondea en su cielo la hermana bandera cubana
y el Ché jamás está ausente;
allá junto al bravío mar,
allá donde se alza en oleajes al besar sus muros,
allá vive La Habana donde sueña
en sus Versos sencillos
Martí nuestro futuro.


Nota: Este poema se publicó por primera vez el 17 de septiembre de 2008 en Mesa de Poesía.

2 de noviembre de 2017

Miguel Maldonado,
San Marcos, Guatemala,1995.
Poeta invitado


LATINOAMÉRICA ERÓTICA

        Un nerudiano canto general
ha sido plasmado
en territorio liberado,
inteligencia de tierra viva,
toda una cosmovisión ancestral.

Una estética geográfica de memoria de lo atroz,
eterna, sensual, erótica; tatuada
en territorio de mujer liberada,
sobre el lienzo que es una tibia piel.

Ahí presentes están los invasores.
Ahí presentes están los libertadores.

Mapa multicolor
pintado con dolor

Cada poro de tu piel
utilizado para crear
un retrato fiel
de un continente
hermoso y gigante.

Ahí están los verdugos.
Ahí están los desaparecidos.

Ahí están los torturadores.
Ahí están los torturados.

Esa imagen denuncia a los genocidas.
Esa imagen denuncia a los fascistas.
Esa imagen nos muestra a los inocentes mártires.
Esa imagen retrata a nuestros héroes.

Mariposas monarcas han volado en tu estómago,
quetzales han vivido por siglos en tus bosques,
tecolotes han cazado y la muerte anunciado,
colibríes tus néctares han libado alegres.

Historia, tradiciones, invasiones, traiciones,
resistencias, luchas, independencias
motines, sublevaciones, rebeliones, revoluciones,
¡patria, nación, banderas, ¡fronteras!…

¿Qué son las naciones y sus fronteras?
imágenes oníricas
salidas de una mente grosera y vulgar
pues ningún mapa nos muestra las líneas divisorias.

¡Internacionalismo! De los oprimidos necesario,
para el derecho positivo incomprensible
patria grande desde el norte hasta el sur, una sola:
la mística, ancestral y cosmogónica Abya-Yala.

Entre tus dos bellos muslos una fuente de vida abundante,
tus dos senos nos dan el alimento primigenio
ternura, fraterna y sincera mujer amante,
rebelde, combativa, fuerte y solidaria como un rojo geranio.

Es tu cuerpo la patria entera de la humanidad,
la tierra fértil que el barro, la madera y el maíz
proporcionó para la perfección
         de los hombres y su creación.



Damos la bienvenida al joven poeta invitado, Miguel Maldonado, nacido en el Departamento de San Marcos, Guatemala, en 1995. Maldonado es ex-normalista y actualmente estudia Sociología en el CUSAM (Centro Universitario de San Marcos, de la Universidad de San Carlos de Guatemala). El poema Latinoamérica erótica se publica, –según nos indica su autor– por primera vez en Mesa de Poesía, lo que constituye un verdadero gusto para nuestra Revista-Blog. El poeta Maldonado próximamente publicará su poemario El Tolhuitz y probablemente Latinoamérica erótica sea incluido en él.

7 de octubre de 2017

Nicolás Guillén,
(1902-1989)
Cuba,
En La paloma de vuelo popular

LA MURALLA

                                                                                              A Cristina Ruth Agosti

Para hacer esta muralla,
tráiganme todas las manos:
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Ay,
una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte.

–¡Tun, tun!
–¿Quién es?
–Una rosa y un clavel...
–¡Abre la muralla!

–¡Tun, tun!
–¿Quién es?
–El sable del coronel...
–¡Cierra la muralla!

¡Tun, tun!
–¿Quién es?
–La paloma y el laurel...
–¡Abre la muralla!

–¡Tun, tun!
–¿Quién es?
–El alacrán y el ciempiés...
–¡Cierra la muralla!

Al corazón del amigo,
abre la muralla;
al veneno y al puñal,
cierra la muralla;
al mirto y la hierbabuena,
abre la muralla;
al diente de la serpiente,
cierra la muralla;
al ruiseñor en la flor,
abre la muralla...

Alcemos una muralla
juntando todas las manos;
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte...

17 de agosto de 2017

Jesús García Clavijo,
Cuba,
en Bitácora del tiempo, 2015


Tu mano y la palmada



Mi poema no es de versos

es un parto que espera tu palmada.

No son versos

eres tú a las dos de la mañana.

Mi poema es el parto

tú de azul

quitando el bagacillo de mi espalda.

Es tenerte

al borde de una espera prolongada.

Mi poema es de sollozos

perenne matriz de tus palabras

tu pelo suelto

tu mano y la palmada.

7 de agosto de 2017

Roberto Obregón,
1940-1970,
Guatemala,
fragmentos de Aquella lumbre sin sueño,
en poemario El fuego perdido

                                         
                                                         En algún lugar quedará algo de fuego,
                                                         una llama, una brasa en la ceniza...


......

De las alturas se derrumba un trueno
En el monte una ceiba se arrodilla
Un tronco intenta levantarse y no puede
Vuelve a dormirse entre un puño de hormigas
El agua levanta sus faldas y huye de la arena
La lluvia pasa y repasa una canción muy vieja
Jorge Sarmientos asciende de un barranco sin fondo
Viene arrastrando la montaña como si fuera marimba
Se sacude las estrellas murmura llora echa rayos
El es el culpable de que el silencio se nos muera
......

Ahora que le escribo a un amigo
que reside en Nueva York
siento que alguien,
desde la puerta, alguien me espía.
Y realmente
lo que sucede
es que mis huellas sobre los ladrillos,
mis pasos de cuando estaba triste
andan en pena.
Unos sobre otros sollozan, callados.
Como hojas secas en una plaza dormida.
O se ponen a masticar
algo que yo ya he olvidado
–mi sombra, tal vez,
ese medallón oscuro bajo el armario.
Y a ratos se ríen de mi ingenuidad
porque en la tal ciudad no vive nadie
y nunca se les escribe a los muertos.
Qué broma por Dios!

Sarmientos se sentó al piano
a marimbear un son.
Fue en una casa muy antigua
En París
Y para colmo en invierno
Me desenterró una tristeza
como de a seis y pico de años
Lloramos como indios borrachos
Las lágrimas brotaron
Pero el piano también lloraba
No sólo nosotros
El son era de Jorge nadie se lo disputa
Pero el muy fregado
de los bosques lo había extraído
Y de los pájaros y de las aguas
del país que anda conmigo [...]

11 de julio de 2017

Roberto Obregón,
1940-1970,
Guatemala,
En Aquella lumbre sin sueño, de su
poemario El fuego perdido
(1966-1968)

                                                                                          ¿Dónde está Roberto Obregón?
                                                                                        
                                                                                                           De aparecer apareció
                                                                                      pero en una lista de desaparecidos
                                                                                                                      Nicanor Parra





LA MARIMBA

Se procede a cortar el hormigo
y se arrastra al patio de la casa.

A la fuerza.

Se deja botado para que le penetre el sol
durante varios días.

Y que se le filtre la luna.

Es aconsejable ahumarlo, arropado.

En fin, dejarlo así y hacer como que uno
ni se fija en él. No hacerle caso.

Solito irá absorbiendo
lo que de lloro tiene el guas y la lluvia,
el cascabeleo de la cascabel,
lo que de entrañable tiene el tecolote,
lo que de puñal tiene el canto del clarinero.
Como pararrayos atraerá
los rumores del bosque,
el grito de un árbol bajo el pie del rayo,
el susurro del tiempo,
la desnudez del agua
y el hablar de la mujer triste.

Porque para eso es palo de música,
madera de alegrar.
Para eso sirve, el hormigo.

Y cuando alcanza su punto,
se va corriendito
a llamar a los adiestrados,
a los entendidos,
aquellos que saben medir la hondura
y la delgadez de las rajas o teclas
(las que de preferencia
se asientan con una botella
sin echarles barniz),
se convoca a aquellos que gradúan
la tensión de los cordeles
y sopesan la vaciez de los tecomates o cajones.

Y ya hecha la marimba
(animal precolombino,
cuadrúpedo, mamífero, recolector y bullicioso)...
entonces, ya terminada, soltarla!

Que se vaya por entre los poblados
y caseríos y por esos clubes,
que amenice los casorios
y festeje nacimientos,
que levante zarabandas en todos los rincones.

Y ojalá la dejaran entrar en los velorios.
Bueno, y que sirva de distracción
a todos aquellos que de por sí son silenciosos.

Para eso es palo de música,
madera de la que se extraen sonidos y cosas.

Que lave la amargura del rostro del mundo.

Y que cuando llegue la guerra
también que esté presente.
Porque ella, como una vaca milenaria,
bebe de nuestra sangre,
suena al son que sonamos
y le viene sobrando
que otros le anden averiguando la querencia!

9 de mayo de 2017

Miguel Crispín Sotomayor,
Cuba


Reflexiones

En plena soledad y en dolor pleno
recorre mi conciencia los caminos
aparta la maldad, lleva a su seno
lo bueno recibido del destino.

Defraudada la fe y trunca la utopía 
se injuria la historia, mi pasado.
El tiempo que viví, cuando vivía
y  parte del amor está enterrado.

                     La imperfecta salud y los entuertos,                     
la amada, la familia y los amigos,
el amor por los vivos y los muertos,
       se han ido convirtiendo en mis testigos.

¿Adónde han ido los sueños en su huida?
¿Volverán bordeando las montañas?
¿Puede encontrarse sostén para la vida
cuando se marcha detrás de ideas extrañas?


(6 de diciembre de 2016)

18 de abril de 2017

Roberto Sosa,
Honduras (1930-2011)


Secreto militar
                                            (Respuesta a Rafael Heliodoro Valle)



La Historia de Honduras se puede escribir en un fusil,
sobre un balazo, o mejor, dentro de una gota de sangre.
Llegará, en su día, 
la sombra al lirio
A Otto René Castillo, poeta guatemalteco capturado, torturado, mutilado y quemado vivo
en la base militar de Zacapa, en 1967, durante el gobierno de Julio César Méndez
Montenegro.


Para ellos, 
los adoradores del Primer Gallo
que al principio de la creación del Universo
se balanceó sobre la línea del horizonte,
los mismos
que planearon incendios y matanzas en frío,
se habla
de los Sandoval Alarcón, de los Videla, de los Pinochet,
de los D´Abuisson tocados, cada uno, por la magia
del crimen
que poseía
Truman, la Parca alucinada de Hiroshima – Nagasaki:
para ellos llegará, en su día, la sombra al lirio.



Nota: Poema tomado de la revista digital Isla Negra 12/440, de marzo de 2017

23 de febrero de 2017

Alejandra Pizarnik,
Argentina (1936-1972)


Poema para el padre

Y fue entonces
que con la lengua muerta y fría en la boca
cantó la canción que le dejaron cantar
en este mundo de jardines obscenos y de sombras
                             que venían a deshora a recordarle
                             cantos de su tiempo de muchacho
en el que no podía cantar la canción que quería cantar
la canción que le dejaron cantar
sino a través de sus ojos azules ausentes
de su boca ausente
de su voz ausente.
Entonces, desde la torre más alta de la ausencia
su canto resonó en la opacidad de lo ocultado
en la extensión silenciosa
llena de oquedades movedizas como las palabras que escribo.



(23 de noviembre de 1971. Publicado en la revista Árbol de fuego, Caracas, año 5, No. 46, enero de 1972). Este poema ha sido tomado de revista digital Isla Negra No.12/438, correspondiente a febrero de 2017, que dirige el poeta Gabriel Impaglione.

1 de enero de 2017

Jesús García Clavijo,
Cuba,
De Bitácora del tiempo,
en Leyti y la ciudad del sol


Nota de prensa

Se busca una mujer 
que sueñe sobre mi pecho.
Que no se apure
y rompa la monotonía toda.

Amanecida
germine  una flor.

Desnuda
abra todas las ventanas                                 
y pase  la  luz 
el aire fino de su pelo.

Si la encuentran 
le dicen       con cuidado        
                                     en secreto 
que la vida es otra cosa 

                                     que la espero todavía.




Mesa de Poesía presenta a un nuevo poeta colaborador cubano. Se trata de Jesús García Clavijo, quien nació en 1951 en Santiago de Cuba. Vive aún en su ciudad natal. Ha publicado en varios países y obtenido diversos reconocimientos por su trabajo poético; entre sus poemarios podemos mencionar "A fin de cuentas", 2003; "...Y además es domingo", 2014; y una serie que nos ha enviado llamada "Poemas Galería". También sus relatos en su libro "Bitácora" que incluye algunos poemas como el que hoy publicamos. Bienvenido poeta García Clavijo.
Jesús García Clavijo,
poeta invitado,
de su poemario Galería (III),
Cuba


MUCHACHA DE ABRIL


                         
...Pero yo sólo tenía 20 años y tú 30
y aprendía de ti como enseñarte a sentirte a gusto
y sin vergüenza.

Elvira Alejandra Quintero



No recuerdo el momento de la mano ni del parque

aquel hombre me daba celos.


Ya no están, ni ella, ni él.


Cantaba tal un duende, calmado y melancólico

como en una despedida.


¿Quién resolverá el problema de las despedidas?


Los amigos no debieran irse de prisa

porque dejan al mundo sin esperanzas.


De cualquier manera,

es imprescindible el camino de los poetas.


La mujer que ama a un poeta, es una gota de rocío

la que no ama igual, pero de otra madrugada.


Pocos saben de esas tardes con su voz

ni su letra aparece en las vitrolas

aunque falte, un lucero y una espera.


Temo al pronóstico de los poetas porque se cumple.


La mujer que lo olvidó, no volvió a ver el arco iris

ni supo la forma en que se ama al amanecer.


Duro oficio el del poeta al tener tantos recuerdos

una lámpara y la caricia.


La caricia para que gire el mundo

la lámpara para que no se olvide el camino de regreso.


Mala costumbre la de no olvidar y la de olvidar igualmente

nunca se sabe el momento de tocar una ventana

porque detrás, está el amor.


La calma no se hizo para los amantes

a los amantes nadie los entiende

solo ellos saben el minuto exacto en que los pechos calman.


No recuerdo el momento de la mano

pero había una mujer cerca de un parque

y no está porque murió Leonardo Favio.


Pobre la mujer que lo olvidó y él no pudo olvidarla

ni le dejó un motivo para seguir viviendo

en este mundo de absurdos y sombras

de gente que no entiende, de muchachas de abril.